Soy consciente de tu edad, tu juventud. No creas que no te entiendo. Sé que me amas y que mueres de deseo, pero soy incapaz de ser el personaje de tus sueños. Reina viva de melena alborotada, de cintura de ensueño. De espalda inmaculada. De baile arrebatador junto a mi almohada. Me muero por tu boca húmeda, por tus pechos aún tiernos, por tu sonrisa siempre queda, por tenerte siempre dispuesta. Déjame verte, quizás por última vez. Sé que me…