Listos, listillos, torpes, inteligentes, cuñados, desganados, desgraciados, luchadores… Se preguntarán los amigos de la fauna ibérica que dónde se puede encontrar hoy en España semejante paraíso zoológico. En pocos sitios. En algunos parques naturales, como este de Facebook, en la provincia del Internet más profundo. Y así Félix Rodríguez de la Fuente, habla de los seres vivos que pueblan semejantes latitudes mientras vemos un vídeo donde un águila se lleva volando una cabra.

Lo pensamos pero ninguno nos damos por aludidos y, en el marco incomparable del muro de Facebook, encontramos personas dispares que enriquecen nuestras vidas por un lado o las llenan de desasosiego por otro.

Hablamos de “red social”, pero olvidamos que simplemente es una herramienta, un medio donde expresarnos, y que la verdadera red, la crean las personas.

Nosotros podemos elegir quien entra a formar parte de nuestra vida y a quien le cerramos las puertas, pero pensemos también que una simple captura de pantalla, hace que las letras vuelen más allá de nuestro imperio y pueden acabar siendo un viral de mofa de internautas.

Cada publicación, cada frase, fotografía o vídeo que compartimos, genera una imagen en la mente de nuestro interlocutor que nos posiciona en un lugar u otro, generando así una etiqueta que acompaña a nuestro nombre, porque queramos o no, todos practicamos el noble deporte de prejuzgar al vecino y blasfemar ante la paja en el ojo ajeno sin ver el ladrillo en el propio. Y aunque Facebook se empeñe en llamarlos amigos, créanme, no lo son. Los amigos son aquellos con los que tomas cervecitas fresquitas en la terraza de turno, los que tienes agregados a esta red, son contactos.

Si analizamos nuestros patio de vecinos, encontramos tantas etiquetas como número de noamigosdeverdad tengamos añadidos. Por ejemplo:

El egocéntrico: da los buenos días con una fotografía suya. Hay versiones; puestas de sol y él, paisajes de viajes y él, él pensativo, él haciéndose un selfie mirando al infinito…

El poeta egocéntrico: Lo mismo pero con un texto cargado de literatura.

El maxioptimista: aunque comuniques que se ha muerto tu perro, contesta un “Ánnimo!!!!!!” “No te preocuuuuuupes!!!! y si no posee el don de la palabra se limita a jajajajajaja, XD, :-), :_)

El compartidor: No habla pero comparte todo de todos.

El voyeur: no comenta, no megustea, parece que no está, pero lo sabe todo de ti.

El psicópata: Si dices a dónde vas, seguro que casualmente te tropiezas con él. A veces coincide con el voyeur y da más miedo.

El gracioso: con quien ríes cada mañana.

La novia: suele comentar cosas como ¿Quién es esa?

La madre: Suele comentar cosas como ¿A qué hora vas a venir?

El enteradito: Parece que espera paciente a que le des una patada al diccionario para restregártelo en público.

Tu villano favorito: te regala amistad y “es tan blandito que te quieres morir”

El psicólogo de Cohello: “La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.”

El Frikimoda: Te apunta con su sable láser.

¿Quién eres tú?

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